martes, 18 de septiembre de 2007

Llamados a ser Santos...

video

Hola! Ayer lunes, ya acostado en mi cama para dormir, quería conciliar el sueño, pero no pude. Di vueltas y vueltas queriendo dormir, pero habia una incomodidad que no me dejaba, como que tenía que hacer algo. Prendí el velador y vi la biblia en el mesita de dormir, y ahí entendí lo que era. Asi que tomé la biblia y me puse a hojear y llegué a un versículo que me llamó poderosamente la atención y quería compartirles una vez más lo que Dios me habla. Paso a mencionarlo:

En la epístola del apóstol San Pablo a los ROMANOS, en el capítulo 1, versículos 6 y 7, hay dos frases que el Señor me marcó y con las cuales me habló anoche y son éstas dos:

"Llamados a ser de Jesucrísto...
Llamados a ser Santos..."
Romanos 1:6-7

Y acá está la clave para poder enfrentar la vida y entender el propósito de Dios en nuestras vidas. Nosotros no fuimos llamados a la derrota, no fuimos llamados a la esclavitud, no fuimos llamados a la frustración, ni a la mediocridad, ni a la tibieza, ni a hacer las cosas a medias. Dios nos llamó a la victoria, a la libertad, al triúnfo, a la excelencia, a ser calientes en Dios, a completar la obra que El nos entregó. Como la generación que somos, esa generación que cosechará lo que las generaciones anteriores sembraron, tenemos que mentalizarnos la victoria en todos los aspectos de nuestra vida, para alcanzar la Gracia y la perfección en Jesús, como dice su palabra:

"Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuistéis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuistes también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.
Por lo cual dice:

Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.
Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.
Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo: para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor..."

Efesios 4:1-16

Cuando entendamos que la gracia de Dios es la que nos lleva a la perfección y no nuestro esfuerzo solamente. Cuando en nuestra cabeza nos haga click la sola realidad de que solo Dios puede vencer nuestros problemas, que nosotros lo único que podemos hacer es entregárselos a El, ahí, es cuando empezamos a crecer en Dios. ¿Por qué? Porque sencillamente nos entregamos y sujetamos a Su Voluntad.

"Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su Justicia, y todas estas cosas os serán añadidas..."
San Mateo 6:33


¿Y qué es lo que se añade? Las herramientas, las salidas, las puertas abiertas, los sueños realizados, los anhelos cumplidos, las metas logradas, todo, todo, todo, para ser hijos perfectos, como el Padre es perfecto.

Es verdad que nos cuesta, pero no es imposible. La palabra dice que es una lucha diaria, El apóstol Pablo dice que vivifiquemos el Espíritu dentro de nosotros, crucifiquemos la carne, y en el Espíritu vivifiquemos la carne. ¿Qué quiere decir con esto? Que tenemos que morir a nosotros mismos, aún, a nuestros propios sueños. ¿Suena contradictorio no? Pero es necesario. ¿Por qué? Por lo siguiente. Dios demanda de nosotros el 100% de toda nuestra existencia. Todo lo que abarcamos en todos los aspectos. Aún esas cosas que tenemos muy adentro, para que El pueda obrar y nosotros depender de El totalmente.

Dios no puede manifestarse ni reinar en un corazón o una persona que vive dependiendo de prácticas o tienen en primer lugar otras cosas en vez que a Dios. Ejemplo: Costumbres, personas, cosas, etc. Es simple, todo, cuando nos entregamos a Dios, todo lo que somos y abarcamos, debe pasar por Dios, sino, siempre estaremos en un mismo nivel espiritual. ¿Cómo medir ese nivel? Simple, evaluá lo que entregaste a Dios y lo que no, ponelo en una balanza y ahí tendrás de resultado la entrega al Señor.

"Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo.
Entonces el Ángel de Jehová le dio voces desde el cielo y le dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí.
Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único..."
Génesis 22:10-12


¿Acaso podemos pensar que Dios nos quita lo que más amamos? No, pero la palabra dice que El es un Dios celoso, y seguramente en algún punto de tu vida, Dios va a confrontarte con la desición de o tomar Su Mano o seguir con lo que más amas en ese momento. Y es triste, porque a veces elegimos lo que más amamos en ese momento y lo perdemos. En vez de entregarselo al Señor para que El lo haga único.

Tu único le dijo a Abraham, lo que más amabas, lo que más deseabas. El sueño de ese varón de Dios estaba a punto de ser algo del pasado. Aún en la encrucijada de no comprender la voluntad de Dios. Pero acá está el secreto de ese pasaje:

"Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.
Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperdad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros..."
Génesis 22:4-5


"Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se prooverá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos..."
Génesis 22:7-8


Abraham confiaba en Dios. El era amigo de Dios y sabía que Dios le había prometido a través de Isaac su descendencia. El sabía que era una prueba de amor, de fidelidad, de ordenamiento de prioridades. Por eso, no dudes nunca en entregar tu Isaac al Señor. Que El te lo va a devolver. Y si no te lo devuelve como me pasó a mi hace un tiempo atrás. Entendé que no era bueno para tu vida. Y El lo quitó para que no te pierdas para siempre.

¿Qué tiene que ver todo esto con ser santos? Que mientras sigamos agarrados a cosas que Dios no quiere. El nunca va a poder obrar en nosotros. Mientras nuestro corazón esté ocupado de cosas que le quitan espacio al Señor, El no va a poder entronarse en nuestra vida y reinar. Y así seguiremos siempre. Viviendo encuentros emosionales con Jesús, teniendo constantemente altibajos, doble ánimo, siendo fríos y calientes...

"Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!
Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca..."
Apocalípsis 3:15-16


Pero tengamos esperanza, porque con Dios todo se puede. Cambiemos la mentalidad con respecto que Dios vencerá. Hoy como jóvenes vemos como el Mundo nos pierde en el sexo prematuro, en las drogas tempranas, en el alcohol fuera de tiempo. Vemos como la juventud se pierde a una eternidad sin Jesús. Pero hoy es la oportunidad de levantar la cruz de Cristo en alto y ganar las almas para el Señor.

Dios a la larga o a la corta. Tarde o temprano, vence. Y Su Voluntad es realizada. Por eso mi mejor consejo hoy es, basándome en lo que viví y como Dios me ministró. Es que te vuelvas a El de todo corazón, de primera, cuando te llama con lazos de amor. No caigas en rebeldía y esperes que tus consecuencias te lleven a Dios y vayas a El lastimado y herido por tus malas desiciones. Y si aún llegaras así, te garantizo que El te abrazará y te sanará...

La palabra dice que Jesús tomará a su Iglesia, vestida de lino fino y resplandeciente. Santificada, digna de El... Por eso amigos, intentémoslo, que Jesús, es Fiel, Justo y Verdadero para ayudarnos a alcanzar esa santidad que tenemos que tener... ¡Fuerza!

"He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último..."
Apocalípsis 22:12-13